Recibir una notificación de rechazo de marca o ver que tu solicitud ha acabado como marca rechazada puede generar frustración e incluso la sensación de haber perdido tiempo y dinero. Sin embargo, una denegación no siempre es el final del camino. Como agente de la propiedad industrial, puedo decirte que, en muchos casos, todavía hay margen de actuación si se analizan bien las causas del rechazo.
Tanto la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas) como la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea) pueden denegar una marca por dos grandes tipos de motivos: prohibiciones absolutas y prohibiciones relativas.
Marca rechazada por prohibiciones absolutas
Las prohibiciones absolutas se refieren a problemas propios del signo solicitado. Por ejemplo, cuando la marca es descriptiva del producto o servicio, carece de carácter distintivo, es genérica o puede inducir a error al consumidor. En estos casos, la oficina considera que el signo no puede cumplir la función básica de una marca: distinguir un origen empresarial concreto.
Marca rechazada por prohibiciones relativas
Por otro lado, las prohibiciones relativas están relacionadas con derechos anteriores de terceros. Aquí entran en juego las marcas ya registradas o solicitadas que son idénticas o similares y que protegen productos o servicios iguales o relacionados. En estos supuestos, el riesgo principal es la confusión en el mercado, y es uno de los motivos más habituales de marca rechazada tanto en la OEPM como en la EUIPO.
¿Qué podemos hacer ante si rechazan nuestra marca?
Si tu marca ha sido denegada, el primer paso es analizar detenidamente la notificación. No todas las denegaciones son iguales ni requieren la misma estrategia. En algunos casos, es posible presentar alegaciones bien fundamentadas para intentar revertir el rechazo a través de un recurso de alzada ante la propia oficina que ha denegado la marca. En otros, puede ser más recomendable modificar la marca, limitar los productos o servicios, o incluso plantear una nueva solicitud mejor enfocada.
Aquí es donde cobra especial importancia estar bien asesorado por un profesional. Un agente de la propiedad industrial no solo puede ayudarte a reaccionar ante un rechazo de marca, sino, sobre todo, a prevenirlo. Un buen análisis previo de viabilidad, búsquedas de anterioridades y una correcta estrategia de registro minimizan enormemente las posibilidades de que tu marca sea denegada.
En definitiva, una marca rechazada no siempre significa un “no” definitivo, pero sí es una señal clara de que necesitas una estrategia sólida y asesoramiento especializado para proteger adecuadamente uno de los activos más valiosos de tu negocio: tu marca.


