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Las marcas transliteradas: qué son y por qué requieren especial atención

Marca transliterada

En un mercado cada vez más globalizado, es habitual que las empresas quieran proteger signos que proceden de alfabetos distintos al latino. Es aquí donde entran en juego las marcas transliteradas, una figura muy relevante en el ámbito de la propiedad industrial y que, sin embargo, suele generar muchas dudas.

¿Qué es una marca transliterada?

De forma sencilla, una marca transliterada es aquella que representa en caracteres latinos un signo originalmente escrito en otro sistema de escritura, como el cirílico, el árabe, el chino, el japonés o el griego. No se trata de una traducción (que busca el significado), sino de una adaptación fonética: cómo suena ese término extranjero cuando se escribe con nuestro alfabeto.

Este tipo de marcas puede solicitarse en los mismos territorios que cualquier otra marca, ya sea a nivel nacional, de la Unión Europea (EUIPO) o internacional a través del Sistema de Madrid. No existe un “registro especial” para marcas transliteradas: jurídicamente, se examinan conforme a los mismos criterios que el resto de marcas, como el carácter distintivo, la ausencia de prohibiciones absolutas y la posible colisión con derechos anteriores.

¿Tiene riesgos registrar una marca transliterada?

Ahora bien, aquí está la clave: aunque el procedimiento sea el mismo, el análisis del riesgo es mucho más complejo. Las oficinas de marcas y los tribunales suelen tener en cuenta no solo la grafía, sino también la pronunciación y la percepción del consumidor. Esto significa que una marca transliterada puede entrar en conflicto con una marca anterior, aunque no se escriban exactamente igual, si suenan de forma similar o remiten al mismo término original.

Además, en determinados sectores o territorios, puede valorarse si el público relevante conoce el significado del término extranjero o si lo asocia a un origen concreto. Esto es especialmente importante cuando existen marcas notorias o renombradas, ya que su protección se extiende más allá de la mera coincidencia visual.

Desde la experiencia de un agente de la propiedad industrial, las marcas transliteradas son un claro ejemplo de cómo una inversión mal planteada puede acabar perdiéndose si no se analiza correctamente el contexto lingüístico, cultural y jurídico. Un estudio previo limitado solo a coincidencias “tal cual se escriben” suele ser insuficiente y puede dar una falsa sensación de seguridad.

Por eso, la recomendación es clara: contar con un asesoramiento profesional especializado antes de solicitar una marca transliterada permite identificar riesgos reales, valorar alternativas más seguras y diseñar una estrategia de protección sólida. En propiedad industrial, anticiparse es la mejor forma de proteger no solo una marca, sino también la inversión y el esfuerzo que hay detrás de ella.

Si te interesa ampliar la protección de tus marcas más allá de España y Europa, también es posible registrar tu marca en otros mercados estratégicos, como Estados Unidos. Contar con una estrategia internacional permite asegurar que tu inversión y tu identidad de marca estén protegidas frente a posibles conflictos. Para conocer los pasos y requisitos necesarios, puedes consultar esta guía completa sobre cómo registrar una marca en USA, donde se explican los procedimientos legales y las mejores prácticas para lograr un registro exitoso.

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